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Sufrir y disfrutar

Mié, 15/01/2020 - 13:03
Juan Antonio Palacios Escobar 

Somos seres distímicos, que pasamos del sufrimiento al disfrute, de la euforia a la depresión, del goce al lamento, en un momento, en un instante podemos estar a besos o a tortas limpias. También somos especialistas en nostalgias y homenajear a los ausentes y  fastidiar  a los presentes.

Entre lo ficticio y lo real, sufrimos y disfrutamos, con alfombras negras y rojas, estrellas opacas y brillantes, llantos y carcajadas, implosiones y explosiones, sonrisas y lágrimas, sin saber lo que queremos o acertando en nuestras elecciones.

Desde los brillos del éxito a los soles pagados del fracaso, entre trucos y tratos,  vidas y muertes, cuidados y tormentos, esfuerzos y constancias, vagancias y dejadeces, sueños y vigilias,  atracciones y rechazos, violencias y paces. 

Cada vez que ganan los malos  es un sufrimiento para los buenos, mientras que a la inversa no se vanaglorian todos, tranquilidades e inquietudes, quienes se conforman con ser fotografiados y se olvidan de gritar y defender los derechos de quienes sufren pero no aparecen.

Los rompecabezas y los jeroglíficos, las crispaciones  y las serenidades, los marcajes y desmarcajes, las sentencias y sus consecuencias, los apostillas y los reparos, abrir caminos y romper tabúes, entre precisiones e inexactitudes, duelos y homenajes, derrotados y triunfadores.

Las conquistas de libertades, suponen casi siempre el disfrute de acabar con las fronteras y murallas cuando logramos  alcanzarlas, entre apretones y abrazos o desprecios y  rechazos.  Nos encontramos en los relatos de ficción con el Señor de los Anillos mientras que en la realidad topamos con el político de las mentiras.

La ambición es buena, la falta de medida es altamente perjudicial. Hemos de alejarnos de los focos de tensión. Siempre hay gentes dispuestas a que no nos aburramos, dejándose llevar y no cayendo rehenes de la melancolía, y predicando poco y dando mucho trigo.

Sufrimientos y disfrutes, nos hacen entender conociendo o conocer entendiendo, priorizar las mejoras o mejorar las prioridades, aceptar la evolución y los cambios o resignarnos a la quietud y la parálisis, entre deslumbrantes y deslumbrados, endiablados y endemoniados, dignos y decorosos.

Hacen falta cambios y que se produzcan lo antes posible, lejos de elogios y alabanzas, sin venganzas ni revanchismos, entre sentimientos, afectos y aprendizajes, apuntes  y repuntes, oportunidades y coyunturas, planes y reuniones, alertas y gritos, reclamaciones y silencios, graciosos y malajes.

Los disfrutes y sufrimientos, las rabias y los celos, las seguridades e incertidumbres, para que lo diferente sea lo mismo y ésto nos parezca distinto, maximizando las fortalezas y minimizando las debilidades, entre encuentros y retiradas, pedazos y trozos, desafíos y bloqueos.

Ciertas situaciones pueden desbordarnos, y nos empujan entre vientos y vendavales, desde lo sencillo a lo complejo sin ser capaces de dar soluciones a los problemas reales., entre molinos y remolinos, ocurrencias y divertimentos, máquinas y robots.

A veces no somos lo suficientemente buenos como parecer que los demás no sean malos. Debemos  ser realistas para caminar con precaución y no creernos todo lo que nos dicen, distinguiendo lo pensado, lo vivido y lo sentido.

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