Juan de dios unión romani

¡Qué espectaculo, señor, qué espectáculo!

Qué lamentable espectáculo está dando una parte de la clase política de este país a propósito del fallido acto de investidura como presidente del Gobierno de don Pedro Sánchez Pérez-Castejón y de la convocatoria de nuevas elecciones generales. Y no lo digo solo yo cosa que, al fin y al cabo, no sería más que una manifestación personal. Lo dice todo el mundo. No he visto mayor consenso que el que ahora han logrado los voceros de la opinión pública y publicada para decir que tenemos unos líderes políticos ―no todos, es verdad― absolutamente impresentables.

¡Qué espectaculo, señor, qué espectáculo!

Qué lamentable espectáculo está dando una parte de la clase política de este país a propósito del fallido acto de investidura como presidente del Gobierno de don Pedro Sánchez Pérez-Castejón y de la convocatoria de nuevas elecciones generales. Y no lo digo solo yo cosa que, al fin y al cabo, no sería más que una manifestación personal. Lo dice todo el mundo. No he visto mayor consenso que el que ahora han logrado los voceros de la opinión pública y publicada para decir que tenemos unos líderes políticos ―no todos, es verdad― absolutamente impresentables.

¡Qué espectaculo, señor, qué espectáculo!

Qué lamentable espectáculo está dando una parte de la clase política de este país a propósito del fallido acto de investidura como presidente del Gobierno de don Pedro Sánchez Pérez-Castejón y de la convocatoria de nuevas elecciones generales. Y no lo digo solo yo cosa que, al fin y al cabo, no sería más que una manifestación personal. Lo dice todo el mundo. No he visto mayor consenso que el que ahora han logrado los voceros de la opinión pública y publicada para decir que tenemos unos líderes políticos ―no todos, es verdad― absolutamente impresentables.

Adiós, Salvini

¡Qué rápido pasa el tiempo cuando vivimos bien, y qué largo se hace cuando nos atenazan los problemas! He estado veinte días de vacaciones y han volado con la velocidad del rayo. He intentado vivir alejado de los problemas cotidianos a los que cada día me enfrento y casi lo he conseguido. Y digo “casi” porque, aunque he desconectado el teléfono, no he visto ni un solo día la televisión y no he comprado ni un solo periódico, no he sido capaz de prescindir del wifi.

Adiós, Salvini

¡Qué rápido pasa el tiempo cuando vivimos bien, y qué largo se hace cuando nos atenazan los problemas! He estado veinte días de vacaciones y han volado con la velocidad del rayo. He intentado vivir alejado de los problemas cotidianos a los que cada día me enfrento y casi lo he conseguido. Y digo “casi” porque, aunque he desconectado el teléfono, no he visto ni un solo día la televisión y no he comprado ni un solo periódico, no he sido capaz de prescindir del wifi.

Adiós, Salvini

¡Qué rápido pasa el tiempo cuando vivimos bien, y qué largo se hace cuando nos atenazan los problemas! He estado veinte días de vacaciones y han volado con la velocidad del rayo. He intentado vivir alejado de los problemas cotidianos a los que cada día me enfrento y casi lo he conseguido. Y digo “casi” porque, aunque he desconectado el teléfono, no he visto ni un solo día la televisión y no he comprado ni un solo periódico, no he sido capaz de prescindir del wifi.

Noticias falsas: noticias perversas

Internet ha revolucionado nuestras vidas. A través del espacio circulan no solo todo tipo de noticias sino, incluso, nuestras biografías. Cuando Herbert Marshall McLuhanpublicó en 1968 el libro Guerra y paz en la Aldea Global se adelantó tanto a su tiempo que posiblemente ni él mismo sería capaz de intuir hasta qué punto sus palabras eran proféticas y cuanto alcance tendría su definición de “aulas sin muros”.

Noticias falsas: noticias perversas

Internet ha revolucionado nuestras vidas. A través del espacio circulan no solo todo tipo de noticias sino, incluso, nuestras biografías. Cuando Herbert Marshall McLuhanpublicó en 1968 el libro Guerra y paz en la Aldea Global se adelantó tanto a su tiempo que posiblemente ni él mismo sería capaz de intuir hasta qué punto sus palabras eran proféticas y cuanto alcance tendría su definición de “aulas sin muros”.