El periodista Manuel López alerta del peligro de desinformación y confusión que genera mezclar periodismo y publicidad

El periodista Manuel López alerta del peligro de desinformación y confusión que genera mezclar periodismo y publicidad

Manuel López, periodista y profesor de la UAB, en los Diálogos del CAA


El periodista y profesor honorario de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) Manuel López ha advertido de que en el periodismo "estamos ante el peligro de la desinformación a través de la confusión generada por el intento poco ético de mezclar información con intereses comerciales".

López, autor del libro 'La ética y los periodistas que hacen publicidad', fruto de dos años de investigación académica, ha intervenido este jueves en el ciclo de Diálogos en el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) con la conferencia 'Desinformación en tiempos de publiperiodismo'.

Aunque reconoce que sin publicidad el periodismo no existiría, el profesor ha alertado de que la publicidad se entromete más allá de las líneas rojas. López ha puesto así como ejemplos que en El País se incluyan 'contenidos patrocinados' o que un periódico catalán contrate a una periodista para informar sobre temas de salud con su sueldo pagado por unos laboratorios farmacéuticos.

La presencia de la publicidad está ganando terreno en todo tipo de medios, ha subrayado, "y los publicitarios se aprovechan del mal momento económico de las empresas para ir imponiendo sus propuestas". Una de estas fórmulas es la contratación de grandes profesionales de la información para promocionar ciertos productos comerciales y la prueba de la consolidación del publiperiodismo es que ya hay dos empresas (Espectalium y Frame Comunicación) especializadas en la representación de periodistas para eventos y anuncios, "como si fueran modelos".

No hay ninguna ley que prohíba a los periodistas hacer publicidad, ha destacado López, pero sí lo prohíben todos los códigos éticos de la profesión, aunque numerosos profesionales y, sobre todo, empresas periodísticas se plantean que "el mejor código ético es el que no existe".

De esta forma, códigos de conducta como los de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), Colegio de Periodistas de Cataluña (CPC) o Consejo de la Información de Cataluña (CIC) establecen la obligación de separar escrupulosamente información y publicidad, pero ello no comporta sanciones directas sobre el profesional que no respete las normas deontológicas del periodismo, según ha aseverado el conferenciante.

Por su parte, los publicitas tienen también sus propias normas deontológicas, como las relativas a la contratación de menores de edad para anuncios, pero ha explicado López que no se habla, sin embargo, del problema que puede ocasionar el hecho de contratar a un periodista de prestigio para presentar su producto. Los publicitarios sí han estudiado, en cambio, los beneficios que generan los periodistas de élite en campañas de propaganda.

PROFESIONALES CON SALARIOS MILLONARIOS

Ha hecho hincapié en que los periodistas contratados para hacer publicidad son profesionales con grandes salarios, algunos superando los dos millones de euros, y que con estos anuncios pueden ganar 200.000 euros en una mañana. El conferenciante ha expuesto así los casos de Eduardo Arce (BBVA), Ángels Barceló (Banco Sabadell), Sara Carbonero (Ford), Carmen Chaparro (BBVA), Carlos Herrera (BBVA), Antonio Jiménez (Galería del Coleccionista), Susana Griso (Pastas Gallo), Julia Otero (Banco Sabadell), Fernando Ónega (Banco Pastor), Julia Otero (Banco Sabadell), Pedro Piqueras (Gallina Blanca), Matías Prats (ING), Cristina Villanueva (Pizzas Tarradellas) u Olga Viza (ING).

El primer caso conocido de profesionales del periodismo que fueron criticados, o denunciados, por hacer publicidad se remonta a enero de 1996 y está protagonizado por Carmen García Vela, presentadora del programa 'Informe Semanal' de TVE, por hacer publicidad de un detergente en un plató que calcaba al de este prestigioso espacio informativo.

Manuel López ha explicado que un año más tarde este anuncio fue prohibido por las quejas de las empresas Henkel, Unielever y Benckiser, contra Procter&Gamble, "pero fijémonos en que no fueron los periodistas los que denunciaron el caso, sino empresas rivales".

El profesor emérito de la UAB ha incidido en que la mayoría de los periodistas antes mencionados siguen haciendo información en prensa, radio y televisión sin que sus empresas les impida esa actividad comercial.

Ante esta situación, "y si la profesión periodística no es capaz de acabar con el publiperiodismo a través de la autorregulación", Manuel López ha afirmado que "quizás ha llegado el momento en que sea el Estado el que medie, igual que hace con médicos, arquitectos y abogados".
--EUROPA PRESS--
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